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jueves, 23 de mayo de 2013

martes, 22 de enero de 2013

lunes, 10 de septiembre de 2012


Poetic Cosmos of the Breath, Tomás Saraceno



Tomás Saraceno va más allá de los conceptos tradicionales de espacio, tiempo, gravedad e incluso nuestras más elementales nociones de arquitectura. El argentino es un artista, un arquitecto que imagina ciudades flotantes en el aire permitiéndose la experimentación con estructuras modulares hinchables, globos... lo que nos invita a pensar en un conocimiento alternativo, en las emociones, en la interacción con todo y todos cuanto nos rodean. De eso trata precisamente "Poetic Cosmos of the Breath", una gigante cúpula solar hinchable que con los primeros rayos del día va tomando forma e invitando a las personas a caminar a traves de este mágico, colorido y onírico mundo paralelo.

jueves, 2 de agosto de 2012


Presents for Le Corbusier

Nacido hace 125 años, el legado de Le Corbusier como diseñador, arquitecto y escritor es uno de los más influyentes en la historia de la arquitectura moderna. Los estudiantes de "Ecole cantonale d´art de Lausanne" (ECAL) se propusieron la tarea de diseñarle algunos regalos de cumpleaños. El resultado es una colección de lámparas, estanterías, sofás, alfombras.... soluciones simples y funcionales que podrían haber sido imaginadas por el mismísimo Charles Édouard Jeanneret-Gris








lunes, 5 de marzo de 2012


Museo municipal "Janus", arquitectos :mlzd  





       

jueves, 26 de enero de 2012


Sandwich Artist by Low Commitment Projects

Rothko sandwich

Mondrian sandwich

Hirst sandwich

O´Keeffe sandwich

Pollock sandwich

Christo sandwich

jueves, 30 de junio de 2011


The tenth sentiment, Ryota Kuwakubo.


lunes, 28 de marzo de 2011



De mayor seré... lo que me guste. 

Eduard Punset



A mitad de curso surgen dudas de todo tipo. “Temo haberme equivocado a la hora de elegir” una determinada carrera; o bien “nunca debí haber confiado” en tal persona; “no sé qué me falta” que no acabo de sentirme seguro.

Es fascinante pensar que la mayoría de la gente no ha tenido la oportunidad de analizar el fundamento de sus dudas. Tomemos un ejemplo que afecta a millones de jóvenes y a sus padres. ¿Qué elemento debe ser el mío? –que es tanto como adivinar qué profesión elijo–. La pregunta no tiene ahora una respuesta fácil, porque el pensamiento científico está vaciando de contenido un arma que hasta ahora se había utilizado profusamente y con gran seguridad. Me refiero al llamado “coeficiente intelectual”.

Las generaciones anteriores estaban primordialmente interesadas en descifrar las capacidades de personas que buscaban un trabajo típico de lo que demandaba la sociedad industrial: ingenieros, economistas y científicos. Se prescindía erróneamente del vasto y fecundo campo creativo representado por las artes. Se creía que con un simple algoritmo se podía medir la inteligencia de cada cual y que esta se hallaba en los más preparados para los puestos más demandados.

Son muchos los que no se han percatado todavía de que todo ha cambiado. Hemos perdido confianza en los índices de inteligencia para medir la inteligencia y sobre todo la capacidad creativa de una persona. Hoy sabemos que difícilmente un solo universo puede prodigar lo que la sociedad necesita; son precisas interacciones entre fuentes académicas y creativas o artísticas.

Jacob und Wilhelm Grimm Zentrum

Los jóvenes y sus padres deberían buscar menos lo que hay alrededor suyo e intentar penetrar en cuál es el elemento vocacional de su hijo. ¿En qué aprendizaje me siento bien? Esa pregunta es mucho más importante que descubrir cuál es la demanda o el empeño de un determinado sector fuera de uno mismo. Vale la pena enumerar los secretos de la creatividad pródiga, además, en puestos de trabajo.

Lo primero es estar seguro de aquello que uno disfruta haciendo. Los padres deberían –al aconsejar a sus hijos– intentar desentrañar el aprendizaje añorado por sus hijos. ¿En qué les gustaría trabajar o pasar su vida? Eso es lo importante. El segundo secreto de la creatividad y el trabajo futuro es la pasión. Seguro que hay un aprendizaje al que nos gustaría dedicar la mayor parte de nuestro tiempo de forma apasionada; sin que nos demos cuenta de que pasa el tiempo. El tercer secreto de la creatividad que tanto hemos descuidado es algo más duro, a veces, de sustentar de manera prolongada. Pero es perfectamente posible hacerlo si se dan los dos primeros requisitos: ser consciente de la vocación sentida apasionadamente.

Se trata, claro está, de intentar controlar la situación y solo existe una manera para controlarla, y es profundizando con disciplina y rigor en el conocimiento de esa pasión. Hay un cuarto secreto de la creatividad necesario para compensar la falta de interacción entre ciencia y arte. No es posible fijarse un objetivo ambicioso, aunque sea la consecución de lo que se considera el elemento o vocación propia, sin asumir algún riesgo.

En el Renacimiento se había producido ya una verdadera revolución, en la que la creatividad –sobre todo a través del arte– acompañó a la ciencia. Vino después la Ilustración, en la que todo el aparato ideológico, mental y numérico estaba diseñado para garantizar el progreso de la revolución industrial. Desde entonces, la separación absurda entre contenidos académicos y emociones, entre ciencia y creatividad, marginó a esta causando un daño incalculable.

martes, 8 de marzo de 2011


The Dancing House aka. Fred and Ginger are Dancing, Praga 



Inicialmente esta parcela albergaba un edificio clásico, que con el tiempo se fue deteriorando, hasta sufrir un grave bombardeo durante la Segunda Guerra Mundial, desapareciendo por completo en el año 1960. Fue varios años después cuando un estudio de Arquitectura le propuso a Gehry realizar una obra que se convierta en sello de la ciudad, la cual se terminó en 1996.

Ghery va más allá de la cultura y formas checas para incorporar parte de la cultura estadounidense en una Praga llena de construcciones medievales e históricas. Gehry juega con las formas y las líneas, que comienzan en la primera estructura y siguen su recorrido en la siguiente estructura, y llega a plamar de manera sobresaliente la sensación de movimiento. El sinuoso edificio, conocido como Dancing Building, fue construido con paneles de concreto orientados en diferentes ángulos recubiertas por una piel de vidrio suspendida en un extremo, recordándonos lo que serían las vestiduras de una bailarina, que acompaña un robusto bailarín cilíndrico a su lado.

Asimismo, delimita a cada uno de los personajes: a Fred Astaire con su típico sombrero en la cabeza y a Ginger Rogers con esa figura esbelta y bien definida que la caracteriza.